La capacitación se convierte en la herramienta por excelencia para incentivar el cambio en las instituciones tanto públicas como privadas, proveyendo espacios compartidos para producir conocimiento e incorporarlo al contexto profesional. Ahora bien, la capacitación exige una planificación que integre diferentes componentes y cuyo resultado final sea de calidad. La calidad de la planificación, según López Camps (2005:56), se orienta a las siguientes dimensiones: a) la calidad en el diseño de los aprendizajes y las actividades formativas, y b) la calidad en la conformidad de la formación. Esta última dimensión, y en palabras del autor “se trata de la calidad que se da cuando una organización, diseña, planifica, ejecuta y evalúa la acción y los aprendizajes a fin de satisfacer las expectativas de los diferentes grupos de interés”. Ambas dimensiones nos llevan a tener en cuenta los elementos que deben formar parte del diseño instruccional de los programas de capacitación así como la evaluación de todo el proceso y resultados de la acción formativa, con el propósito de identificar fortalezas y debilidades de las cuales se pueda aprender para mejorar las capacidades y competencias de los recursos humanos de las organizaciones. Leer más (PDF).

Autor: María Ruiz Gutiérrez