Ahora que está en boca de todos la Transformación Digital de la Empresa, tenía suspicacia si el término era realmente novedoso, o si por el contrario, el término ya ha coexistido con nosotros desde hace algún tiempo.

La real y efectiva Transformación Digital de la empresa, al menos de la era moderna como la conocemos, comenzó en los años 1960, cuando fue liberado el 1er gran ordenador de escala empresarial (Mainframe): el exitoso IBM S/360 (Sistema 360). Fue una de las tecnologías pioneras en las empresas, en donde la directiva de entonces, tuvo que tomar importante decisiones para digitalizar procesos de negocios y facilitar el flujo de información para la toma de decisiones empresariales. Imaginaros ser una especie de conejillo de indias, y dar un salto importante sin ninguna experiencia previa o caso de éxito en sobre la cual basar la decisión. Los riesgos fueron enormes y una de las decisiones más difíciles de tomar.

A partir de allí comenzó el proceso de transformación digital en las empresas tal cual lo conocemos hoy día, con hitos posteriores muy importantes tales como el PC, MS Windows, Client/Server, la Web, Móvil, etc….

El IBM S/360 entre otras bondades, hizo popular la computación remota, que facilitaba el procesamiento de la información, desde diferentes departamentos de la empresa. Pueden imaginarse el impacto del cambio para esos convulsos años 60, en donde las primeras grandes aplicaciones eran digitalizadas ante la incrédula mirada de todos los empleados y stakeholders de la empresa en su conjunto.

Los primeros procesos digitalizados con esta tecnología correspondieron a sistemas de facturación, cuentas por cobrar, análisis de ventas, control de inventarios, cuentas por pagar, y  nómina. Aplicaciones que resultan obvias hoy día, pero que en su momento resultaron todo un reto de transformación de procesos y su adaptación para cambiar procesos del negocio de entonces.

Otro hito de relevancia en el proceso de Transformación Digital de la empresa fue la invención o creación del correo electrónico (eMail) en los años 1970, hecho que definitivamente, revolucionó la manera en que nos comunicamos y trabajamos en la actualidad. El PC (Computador Personal) resultó en otro hito de transcendía importante en la transformación del puesto de trabajo y la digitalización de tareas empresariales de primer orden. La tecnología Cliente/Servidor, logro romper la hegemonía del Mainframe, facilitando la descentralización de la información y por consiguiente la transformación digital de las organizaciones.

Por su parte, otro gran paso en la transformación digital de la empresa fue la aparición de Web en los años 1990, hito significativo en la evolución tecnológica de las empresas, facilitando la comunicación, comercio, aprendizaje, e intercambio de información a escala mundial. Más recientemente, pero con un impacto importantísimo resulta a la aparición de la tecnología Móvil en la corporación, hecho que ha introducido cambios de relevancia en la colaboración y socialización de la empresa.

Hoy día se hablan de nuevas tecnologías que siguen impulsando la transformación digital de las empresas, tal cual lo hiciese el legendario IBM S/360. Lideradas por nuevas y emergentes tecnologías, coexistiendo con las anteriores, persiguen seguir la evolución de las tecnologías pioneras que han marcado la transformación y procesos de cambios en las empresas contemporáneas. En tal sentido, las tecnologías que destacan y pueden seguir contribuyendo con esa digitalización son:

  • IoT (Internet of Things). El Internet de las cosas, apoyada en la tecnología de sensores, colocados en prácticamente cualquier objeto o “cosa” facilita su conexión y acceso a datos en tiempo real, facilitándole a la empresa importante decisiones de mantenimiento y gestión de los activos de la empresa. Aun cuando esta tecnología no es nueva per sé, ya que viene aplicándose en la industria petrolera, específicamente en la producción y/o extracción del crudo de los pozos, para determinar el grado de pureza y/o componentes del petróleo que se extrae. Lo que si resulta novedoso es su uso en prácticamente cualquier “cosa” que podemos conectar a Internet y generar cuantiosa y valiosa cantidad de datos que nos facilitan la gestión y la toma de decisiones.
  • Big Data. La creación y proliferación de datos en forma masiva, es un caldo de cultivo para utilizar esta tecnología para inferir y extrapolar información, que puede predecir cambios y contribuir o apoyar importantes decisiones de cara al futuro en las organizaciones. Con la ingente cantidad de datos que se produce / crean diariamente, se pueden aplicar algoritmos súper potentes para inferir y/o tomar decisiones.
  • Paperless Office. La digitalización de procesos y toda la documentación que se genera, es otra de las tecnologías a la que apuestan muchas empresas para ser más eficientes y efectivas en la gestión de procesos de negocios. Hoy día existen importantes repositorios de información que coadyuvan en la eliminación y erradicación de la burocracia en la empresa. Digitalizada la información, por ejemplo, personal, legal, préstamos, etc., resulta sencillo poder consultar y obtener la información al momento sin prácticamente costes asociados.
  • Mobile App. El uso de la tecnología móvil para facilitar la experiencia y la relación de los usuarios/clientes y la empresa. Desde esas aplicaciones móviles, podemos realizar prácticamente cualquier transacción con los servicios y productos de la cualquier empresa en particular. Inyectando un dinamismo y digitalización de procesos de negocios sin precedentes en el mundo de las organizaciones. Incluso creando nuevos modelos de negocios basados en esa tecnología, e incluso capacitando o formando a la plantilla en prácticamente en cualquier lugar donde se encuentren.
  • Cloud Computing. La gran tecnología del siglo 21. Es y será la gran apuesta de la verdadera digitalización en las empresas. Solo es cuestión de tiempo que se imponga y extienda masivamente en el parque empresarial alrededor del mundo. El poder pagar solo por el uso que demos a la tecnología es un hito importante a lograr en el futuro. El poder visualizar o acceder a los datos desde cualquier lugar donde te encuentres, desde cualquier dispositivo y a cualquier hora es un reto importante que adelantarán muchas organizaciones.
  • Milennials. La transformación digital de las empresas tiene sentido si tu utilización añade valor a sus clientes, proveedores, empleados, y a sus stakeholders en general. En la medida que una empresa sea competitiva y ofrezca mejores servicios y productos a un excelente costo – beneficio – experiencia, en ese mismo sentido la transformación digital habrá valido la pena. No tiene sentido una transformación digital, si la empresa no es más competitiva e incrementa la calidad de los servicios / productos que presta.

Estas son algunas muestras de las tecnologías que están impulsando a las empresas a un nuevo escalón en la denominada transformación digital.

Ahora bien, y como colofón del alcance e impacto de las tecnologías en la empresa, debemos preguntarnos: ¿Quién debe liderar e impulsar los cambios y la transformación y evolución de las empresas? La verdad es que desde un punto de vista empresarial, sus directivos deben entender racional y concienzudamente que ellos, y quizás el CEO, son los verdaderos responsables de liderar la transformación tecnológica o digital de las empresas. El cambio o transformación no solo es una cuestión de tecnología, es una cuestión de personas y toma de decisiones, y al final resulta un asunto de supervivencia de la propia empresa.

Los procesos de transformación digital son una cuestión de liderazgo, el guiar a la empresa a nuevos estadios o modelos de negocio, impulsados por la tecnología debería ser el fin último de cualquier empresa. El formar masivamente a sus trabajadores, el facilitar los procesos de cambio y el gestionar los cambios que requiere la empresa, sin duda alguna, se convierte en un verdadero desafío para las empresas, en principios de siglo. La supervivencia y la competitividad de las organizaciones están en juego. El liderar el cambio digital es todo un reto que no debemos solapar. En definitiva se trata de entender el momento en el cual deben competir las empresas en este denominado nuevo orden mundial.

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