No hay organización gubernamental, banco, empresa de seguros o consultora del área de tecnología de la información que no hable de la Transformación Digital estos días. Todos ellos tienen la firme convicción que un proyecto de Transformación Digital los metería de lleno en la denominada era digital o economía digital.

Para muchos el concepto de territorio digital o Transformación Digital es ambiguo. Para otros simplemente es el proceso de automatización de procesos tradicionales de negocio, y para el resto un mero salto cultural en la empresa, es decir, que la empresa pase de una forma de hacer la cosa a otra muy distinta con cambios profundos que implican el re-posicionamiento mental y cultural de la masa digital. Y por supuesto, utilizando la innovación y a la tecnología por palancas de cambio.

Bancos, industrias, empresas de seguros, consultoras, Incluso gobiernos se lanzan a los brazos de proyectos de transformación digital sin pensarlo dos veces. El concepto está de moda, y de alguna manera hay que justificar “proyectos” antes las incultas altas directivas en materia tecnológica.

Los proyectos de transformación digital son vario pinto. He visto el impulso de proyectos de robótica en empresas, gestión documental de procesos tradicionalmente basados en papel, abrir cuanta bancaria con un Selfie de la cara del cliente, re-diseño de los puestos de trabajo (hot seats), proyectos de Big Data, Cloud Computing, Internet de las Cosas (IoT), iniciativas de smart cities, y en general, un sinfín de proyectos aglutinados todos bajo el paragua común de la denominada transformación digital.

Pero el quizás el proyecto real de transformación digital que falta, o es la asignatura pendiente de muchas empresas, es “la transformación digital de las personas”. Por la naturaleza del trabajo que desempeño contacto regularmente con empresa de muchos sectores, quienes piden formación o capacitación puntual de manera tradicional, es decir, presencial. Al ofrecerles cursos de manera virtual u online, automáticamente de plano la descartan, sin conocer si los cursos ofrecidos están basados en nueva metodología didáctica, si son microcursos, píldoras de aprendizaje, o son bases de datos de conocimiento al más puro estilo de YouTube.

Es como si la transformación digital vale para toda la empresa, pero no vale para los procesos de formación o capacitación de las personas. Al indagar y preguntar, el por qué ni siquiera se planteen innovar en materia de training del personal, muchos plantean que prefieren que las personas “inviertan” 24, 36 o 40 horas de cursos o contenidos que muchas veces no van a utilizar, o simplemente no tiene ninguna relación directa con el trabajo que realizan.

Quizás vale la pena comentarle, que los cursos tradicionales como los conocemos están en peligro de extinción. Que un curso con 20 módulos, por decir un ejemplo, se ha transformado en 20 microcursos diferentes, colocados en algún gestor de contenido, accesible para el trabajador, y utilizable en el momento que requiera de ese conocimiento en su puesto de trabajo.

Es como si el trabajado tuviese un YouTube corporativo de micro cursos disponible cuando lo necesite.

La formación o capacitación también está en pleno proceso de transformación digital. Mucha de los cursos tradicionales que los empleados suelen tomar, están siendo digitalizados, pildorizados y estructurados de tal manera, que el trabajador puede acceder a ellos en el momento que lo desee,  y lo más importante, en las cantidades de tiempo que facilite el aprendizaje. Y todo complementado con plantillas, ejemplos y recursos que puedan descargar y aplicar a su trabajo de manera casi inmediata. Obviamente que esto trae consigo una optimización de la inversión en la formación y capacitación de las personas, y al mismo tiempo, un incremento de la productividad del personal.

En resumen, la transformación digital de la formación y capacitación, tiene como principales ejes los siguientes:

  • Cursos a distancia y contenidos disponibles y accesibles desde cualquier dispositivo, PC, MAC, Portátil, Tablet o teléfono inteligente
  • Disponibles a cualquier hora y desde cualquier lugar
  • Cursos con duraciones más cortas y directo al grano. Orientados a temáticas específicas y concretas.
  • Cursos cortos en duración. Cursos online que oscilan entre 2-4 horas de duración. Lo que antes era un módulo o capítulo de un curso, ahora pasa a ser un curso completo. Siempre existiendo la opción que el trabajador acceda a los módulos de su interés.
  • Cursos pildorizados, con elementos de contenidos (píldoras) que no sobrepasan los 10 minutos de duración
  • Cursos disponibles en “modalidad YouTube”, es decir, accesible por el empleado cuando lo necesite.
  • Cursos complementados con recursos que permitan al trabajador incrementar la eficiencia y productividad. Por ejemplo, plantillas, casos prácticos, etc.

En general, el comenzar la transformación digital por las personas redunda en múltiples beneficios a la vez que impulsa al trabajador a innovar y crear una red de intra-emprededores en la empresa. Así mismo alienta a los gestores de negocio y tecnología a romper con esa paradoja perversa e incongruente de impulsar proyectos de transformación digital, sin contar con los verdaderos responsables de la transformación digital: la gente.

Es por ello que invito a las empresas e instituciones a no mantener al empleado sumiso en la formación y capacitación del siglo pasado.