Agile - ScrumPor décadas, los departamentos de desarrollo de aplicaciones de software de muchas organizaciones, han confiado su estrategia en metodologías tradicionales y conservadores. Algunas ya con más de 40 años de existencia.

El modelo o metodología Cascada (Waterfall), propuesta en 1970 por Windston Royce, ha sido el arma de batalla de muchos jefes y lideres de proyectos.  Se trata de una metodología lineal  (requisitos, diseño, programación, prueba, instalación y mantenimiento) propuesta en plena hegemonía de COBOL, PL/1 y otros lenguajes de desarrollo con características similares. Digamos que era el state-of-art de esa generación

Con el vertiginoso desarrollo tecnológico experimentado por la arquitectura Cliente/Servidor, se «rompió» el molde del desarrollo lineal, dando paso a una programación visual fundamentada en la tecnología objetos, en donde eventos, triggers, y los procedimientos almacenados, eran la norma.


Hoy en día, muchas personas siguen confiando en la metodología cascada para desarrollar aplicaciones, aún cuando desarrollan en un contexto diferente, unas demandas de información diferentes, en plena era de Internet, y a las puertas de unos de los mayores cambios tecnológicos jamás vistos por el hombre: Cloud Computing.

Entonces nos surge una paradoja, ¿Por qué será que sigue desarrollando con metodologías obsoletas en plena efervescencia de la Internet 2.0? ¿Qué pasará por la mente de los desarrolladores? ¿Por qué no innovan y modernizan sus metodologías y la hacen más ágiles y adaptadas al nuevo entorno empresarial imperante?

Obviamente que la alternativa existe, y esa es Agile – SCRUM. Metodologías de nueva generación amparadas en esquemas de iteración y desarrollo evolutivo. Agile es: estrategia, iteración, colaboración, continuidad, trabajo en equipo, y lo más importante, acelera el desarrollo de las aplicaciones de software.

Por su parte SCRUM, es un metodología iterativa e incremental para la gestión de proyectos, que muy a menudo en conjunto con la metodología Agile, lo que persigue en que los proyectos de software sean completados en tiempo, presupuesto y calidad.

En resumen, invertir en metodologías de nueva generación, adaptadas al contexto y circunstancias actuales, no solo retornará excelente beneficios, sino también cambia la manera «lineal» de pensar de una camada de desarrolladores que han cumplido un ciclo. Innovación y creatividad como herramientas de competitividad.[/fusion_builder_column][/fusion_builder_row][/fusion_builder_container]